Huerta en casa

Comer sano, fresco y orgánico pasó de ser una tendencia a un modo de vida que cada día logra más adeptos. Una manera de conseguir alimentos de primera mano es cultivándolos nosotros mismos en huertas familiares. Ahora bien, ¿qué sucede cuando no tenemos lugar en casa? Desde canteros verticales con hortalizas, hasta pequeñas macetas de plantas aromáticas, cualquier iniciativa será valiosa. 

Aunque las variables de espacio y luz son fundamentales, la buena noticia es que no es necesario vivir en el campo para hacerlo: en un pequeño patio, balcón o ventana con luz de sol podemos disponer canteros o macetas con especies y así lograr una huerta urbana acorde al espacio que tengamos.

Antes de arrancar debemos tener en cuenta que casi todo es posible de cultivar en formato de huerta hogareña, siempre y cuando lo hagamos en la estación de sembrado correspondiente a nuestra zona geográfica. En Argentina, por ejemplo, el INTA tiene una división especial para Huerta (el programa ProHuerta) con toda la información y calendario de siembra para las diferentes regiones de nuestro país. De hecho en algunos lugares, el Programa de Pro Huerta reparte semillas para iniciar una huerta familiar.

Las semillas también se pueden conseguir en viveros, en grupos de intercambio de semillas en redes sociales y hasta las podemos conseguir pacientemente desde las mismas frutas y verduras que consumimos.

Una vez obtenidas las semillas de estación, será fundamental hacernos de tierra fértil y recipientes para utilizar de plantines (si son envases reciclados, mejor). Si el proyecto de huerta tiene éxito, sugerimos iniciar paralelamente una compostera que pueda proveer de tierra enriquecida constantemente. 
Lo importante es poder valorar que aunque tengamos una pequeña maceta con una planta aromática, eso ya será un enorme logro: un acercamiento a un producto fresco, natural y saludable que podemos consumir con orgullo de haberlo cultivado.